Hellfest 2022 Parte 1: Beyond this World

Confirmamos que la espera mereció la pena con creces

En la jornada del Sábado tocó cambiar un poco de oscuridad por el campo de batalla, también conocido como Warzone. Territorio del punk, del hardcore y de todos los sonidos que te aceleran las pulsaciones desde el primer segundo.

Ahí pude disfrutar de bandas como The Toy Dolls, uno de los grandes clásicos del punk. Que con su actitud desenfadada, sus trajes y gafas de sol de colores nos enseñan que la vida es para divertirse con ella y que es para vivirla. También pude disfrutar de los grandes Social Distortion o Anti-Flag, mi elección como cierre de sábado.

Una jornada marcada claramente por el punk rock, en la que compensaba toda esa subida de adrenalina con los sonidos totalmente opuestos que se escuchaban en el Valley. Allí estaban Me and That Man, la banda de “black folk” de Nergal  que fue la escogida para arrancar este segundo día. Llevaba mucho tiempo con ganas de disfrutar de este directo, y sin duda quedé más que satisfecha. Su voz, su estilismo, sus movimientos eran como unas piezas perfectamente engranadas y tener la oportunidad de poder sacarle fotos desde el foso fue toda una maravilla. En esta edición hubo varios conciertos que fueron grabados con un dron, y este fue uno de los seleccionados, y sinceramente creo que fue una muy buena elección. A día de hoy todavía no han publicado el vídeo desde la cuenta oficial del festival, pero me tarda que lo hagan y poder disfrutarlo de nuevo. Tras los sonidos oscuros de Me and That Man, le siguió la más pura psicodelia de la mano de The Vintage Caravan, los cuales me hizo una especial ilusión verlos. La primera vez que tocaron aquí fue en 2017 y ver la felicidad en sus caras por tocar en uno de los festivales más importantes de Europa hizo que cogerles cariño fuera tarea fácil. Desde entonces esta joven banda no ha dejado de crecer y lograr éxitos. Volver a verlos este año, apreciar todo lo que han perfeccionado en este tiempo te hace ser consciente de que esta banda es de esas que van a dejar huella en el tiempo, y sinceramente me alegro mucho por ellos.

Como dije antes, este es un festival muy ecléctico, en el que tenemos la oportunidad de disfrutar de estilos totalmente distintos en un mismo día. El toque Black de esta jornada sin duda fue para Kampfar y Taake con toques folk y dialectos de noruego antiguo, son merecedores de reseñar, al igual que estas dos grandes bandas del post rock como son Mono and the Jo Quail Quartet y Envy fueron las encargadas y ambas cumplieron con su labor con creces. Mono and the Jo Quail Quartet fue uno de esos conciertos que se quedan grabados en la retina y Envy es otra de esas bandas que podrías escuchar en bucle y no cansarte, de las que si las ves en un cartel de festival, sabes que sin duda es una apuesta segura. Estos dos grupos, aún siendo del mismo estilo y compartiendo una técnica perfecta, son notablemente diferentes. Una te da paz, cierras los ojos y una sensación de bienestar que desearías que no terminara te embarga, sientes como que todo encaja. La otra, con sus cambios de ritmo y su energía, nos entra como si quisiera desintoxicarnos de todo lo que cargamos día a día. Una sensación como si algo dentro de ti quisiera gritar y salir disparado de tu boca.

Arrancaba el domingo y lo hacía de la mano de Cân Bardd, suizos de temática épica y sonido atmosférico. Un black metal melódico del que te dan ganas de ir al monte a vivir en una cabaña. Esta última jornada fue sin lugar a dudas la más intensa. Corriendo de aquí para allá para intentar llegar lo mejor posible a los conciertos, fue verdaderamente un último día de locos.

En el Valley nos esperaban Twin Temple, dúo el cual tenía muchísimas ganas de ver y que giren por europa es algo complicado, era mi oportunidad y no me la iba a perder. La voz de Alexandra hipnotiza a la vez que te traslada a los años 50. Cierras los ojos y parece que Amy Winehouse resucitó y ahora canta para alabar a satán. La estética de ambos, sus poses y su puesta en escena es una fantasía para sacar fotos y una delicia para los sentidos de los asistentes. Puedo asegurar que me quedé con ganas de más.

El Temple nos llama de nuevo, y cual pelota de ping-pong volvemos. Es el turno de Gaahls Wyrd, grupo formado por el cantante de Gorgoroth. Se nota que este proyecto en solitario lleva su sello, un black metal más “tranquilo” y con una complejidad en las canciones en donde mezcla sentimientos y fuertes emociones, unos sonidos que claramente salen del alma. 

Después de tanta intensidad y misticismo tocaba algo de fiesta. Los beerman acababan los barriles en un abrir y cerrar de ojos. Hasta incluso me consta que hubo un grupo de gente que le ofreció a uno de ellos pagarle para que les vendiera el barril entero con el grifo. Hellfest era una auténtica fiesta y así se hizo notar en el concierto que se marcó Red Fang. Ese concierto para mí pasará al recuerdo, y no solo por ser una de mis bandas favoritas a la cual esta fue la primera vez que los vi en directo, si no por lo fácil que les resultó poner la carpa patas arriba. El crowdsurfing era más que un hecho, la marea de gente tirándose en brazos de los de seguridad no cesaba. Lxs fotógrafos teníamos que esquivarlos a la vez que inmortalizamos a estos genios de stoner rock que no defraudaron y que tocaron todos sus temas más conocidos, los cuales todos los asistentes coreamos sin pensar en futuras afonías. Una locura la cual sin duda repetiría mañana.