Hellfest 2022 Parte 1: Beyond this World

Confirmamos que la espera mereció la pena con creces

Entonces es cuando Junio de 2022 llegó. Y con él, los nervios en el estómago. Nervios de felicidad, de saber que el momento estaba cada vez más cerca. Chequeamos las cosas de última hora, confirmamos horarios de trayectos, revisamos la lista de lo que queremos llevar y por fin las puertas de Hellfest, en nuestro ya muy conocido Clisson Rock City, se abren ante nosotrxs.

Fueron un total de 8 intensos días, repartidos en dos semanas. Y del mismo modo lo repartiremos nosotras en nuestras crónicas, para compartir con vosotrxs todo lo que se vivió en esta “meca” de la música extrema y alternativa. Abajo encontrareis la paginación para poder disfrutarla entera sin tener que hacer scroll hasta «el infinito».

Lo primero y más llamativo de esta edición fue el gigantesco cartel con un total de 350 bandas. Este era un año en el que la pregunta no era “¿qué bandas vienen?”, sino más bien “¿qué bandas no vienen?” y nadie que tuviera la oportunidad quiso perdérselo. Con un aumento importante de zonas de aparcamiento y más flujo de tránsito en las propias shuttles del festival, vehículos para acercar a la gente desde las estaciones de transporte o centro de Nantes a los parkings del recinto. Pero si llevar tu coche, o usar uno de esos métodos de transporte seguía sin ser lo que mejor te funcionaba, la opción de coger un taxi seguía sin ser la más práctica, ya que la cantidad de la que disponen en esa región del Loire sigue sin ser suficiente. Y por ese motivo, y por otro año consecutivo, la bicicleta fue la gran escogida para todxs aquellos que su alojamiento no estaba lo suficientemente cerca como para ir andando.

Pero fueras a pie, en bicicleta, bus o descapotable, lo importante era que ya estabas allí. 

Y en nuestro caso, llegamos para darnos una vuelta por la Hell City, ver los nuevos montajes que la la organización estuvo preparando en este tiempo de silencio, echar un ojo a los puestos de tiendas y disfrutar del pedazo de bolo de Nanowar of the Steel con un buen vaso de vino de Muscadet y cantando con cientos de Franceses “Norwegian reggaeton” como himno de bienvenida a unas jornadas más que esperadas de buena música, buen ambiente y de sentirte como en casa en cada metro cuadrado que te rodeaba.

Este es un festival al que se va por los cabezas de cartel, pero en el que se vuelve por el resto de las bandas. Mentiría si dijera que no pisé un Main Stage, porque bandas como Leprous,  Frank Carter & The Rattlesnakes, The Offspring,  Alestorm, Ghost o Opeth, para nosotras perderselas no era una opción.

Leprous fue el primero que nos llevó a la zona de los Main. En pleno mediodía y con un calor infernal, esta joven banda noruega no defraudó. Desde sus inicios de los que pude ser testigo hace años en la sala Capitol en Santiago, hasta disfrutarlos en la Meca del metal, fueron el mejor pistoletazo de salida posible para entrar en la mentalidad de festival.

Unas horas después, Frank Carter & The Rattlesnakes fueron los encargados de tomar el testigo en ese escenario. He de reconocer que en un principio fui porque del slot que había, personalmente era lo que más me atraía, pero no hicieron falta más que un par de temas para convertirse para mí en una de las bandas a tener en cuenta. Su directo es desbordante, su energía contagiosa, el buen rollo que hay entre los miembros es palpable, y ver como Dean toca la guitarra mientras el público lo sujeta por los pies es de esas cosas que te hace saber que hay gente ya nace para hacer lo que hace.

Por el contrario, el show de Opeth, que era de los grupos más esperados del viernes con su rock/metal progresivo, fue un poco insulso en palabras de mi compañera, que vio el concierto desde el foso. Es cierto que tienen un sonido único y con un gran talento, pero el escenario se les quedaba grande. La energía en los festivales se palpa en el aire, y Opeth dejó un poco que desear.

De The Offspring considero que poco hay que explicar para entender por qué cualquiera que tenga la oportunidad de verlos no se los puede perder. Son el forever young elevado a la enésima potencia.