Hellfest 2022: Round II

El segundo asalto comenzaba y lo enfrentábamos con las mismas ganas que el primero.

Es viernes, y el cuerpo lo sabe! El segundo día (o el quinto, según como lo mires), lo empezamos cubriendo a Teethgrinder, estos jóvenes del grindcore vienen con fuerza y una energía digna de este festival, para aquellos que no sean muy fanáticos de este estilo, no temáis, su música tiene un toque de harcore, death e incluso stoner, eso sí, su sonido es rápido, hectico, y ruidoso. Al mismo tiempo, mi compañera de batallas se embarcó en una carrera hacia el Mainstage 2 ya que Blues Pills ya había empezado. Aún sin haber llegado a tiempo para entrar en el foso, consiguió situarse en primera fila y poder sacar fotos. Esta banda sueca suena como si vinieran directamente los 70 ‘s. Su energía es desbordante y Elin Larsson, su vocalista, es todo un espectáculo para los oídos. 

Poco después nos volvimos a separar.  Yo, encontrándome de casualidad en el Temple con Dirty Shirt & Transylvanian Folklore Orchestra los cuales son difíciles de explicar. No sé cuántas personas había en ese escenario, pero para mi eran instrumentos sin ton ni son mezclados con sonidos vocales que sonaban más a ruido que otra cosa, imaginate una orquesta de verbena intentando tocar en un festival de metal. Personalmente no me cuajó, pero que por probar no fuera. Por el otro lado, ella, al contrario que yo, si que iba con rumbo fijo, y ese era la Warzone dónde Pogo Car Crash Control arrancaba motores. Esta joven banda francesa va a dar mucho que hablar y sus ganas de comerse el mundo. Descubrimos esta banda en 2021 en la versión On line de Hellfest, su “Hellfest from home” dónde tocaron en el interior del supermercado que abastece a todos los asistentes del festival, uno de los sitios más reconocibles para quienes peregrinen a Clisson,  a mi compañera le impactaron tanto que tenía claro que no se los podría perder. Según me contó fue un concierto muy entretenido y que la sensación que tenían sobre el escenario se contagió en el público.

Nos fuimos de cabeza al Main Stage, para ver a los veteranos del power metal DragonForce, y que se puede decir de esta banda que no se haya dicho ya, son divertidos, tienen energía, sus guitarristas Herman Li y Sam Totman tienen un dextrecidad en las manos que es incomparable, pero a parte de eso, y de las decoraciones del escenario, en esta ocasión con un throwback a los años 90, parece que este grupo y su repertorio musical no evoluciona, son divertidos para ver en directo, Through the Fire and Flames nos da nostalgia y poco más. Volvemos para el Temple, esta vez ocupado por nada menos que Ihsahn, quien no reconozca este nombre claramente no ha hecho los deberes, el proyecto en solitario del líder de Emperor nos trae un sonido progresivo y una tecnicalidad sinigual, el talento de este hombre tanto en composición como en ejecución nos atrapa a través de una tecnicalidad más suave y elaborada que deja atrás el sonido brutal y agresivo de Emperor. Los irlandeses Gama Bomb se merecen mención en esta crónica, estos veteranos del thrash llenan la carpa de energia, tan solo habia que ver al frontman Philly Byrne, y su traje amarillo con estampado de tijeras azules, un directo divertido y con mucho ruido, a buen estilo thrash, lleno de sorpresas (mascota incluída).

Y hablando de veteranos, el trío de bandas que disfrutamos antes del sorprendente broche final de la jornada. El primero de ellos son los germanos Kreator, con su puesta en escena de cráneos clavados en estacas y su sonido sucio y desgarrado, inundaron el Mainstage 2 con las raíces del trash de los 80 a un público entregado que no permitió que la lluvia y el viento los redujera de disfrutar del espectáculo. Pero esto solo acababa de empezar ya que los mismísimos Ministry eran los encargados de tomar el testigo. En palabras de mi compañera, Ministry dejó un sabor agridulce ya que no fue la primera vez que los veía y tenía sus expectativas claras, pero con lo que se encontró fue con un show que empezó lento al que parecía que le costaba arrancar, tanto que cuando por fin se empezaba a disfrutar del Ministry que todxs conocen, los técnicos del escenario tuvieron que avisar a Al de que ya estaban fuera de tiempo. Y el último de esta tríada, y no por ello menos importante, es el gran Alice Cooper. Puede que su hard rock te guste más o te guste menos, pero sus puestas en escena cuidadas al detalle, trasladándote a un teatro del terror son únicas y merecen ser disfrutadas por lo menos una vez en la vida.

Y como os decía, quedaba la sorpresa final. Mi compañera llevaba todo el día hablándome de este concierto como algo que tenía que pasar SÍ o SÍ, y  aunque yo tenía mis dudas al principio, ya que era en el Valley y eso era una piscina de barro y la humedad parecía que quería empezar a calar, finalmente reconozco que mereció mucho la pena. Hablo del dj set de The Bloody Beetroots. Una locura synthpunk que te llevaba a saltar sin que importara nada más y a soltar toda la adrenalina que todavía te quedaba a esas horas. Un chute reconstituyente de luces y electrónica que te hacía entrar en calor y olvidarte de todo lo anterior. Y con ese buen sabor de boca nos fuimos para casa que la cama nos llamaba a gritos.

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