CRÓNICA: Resurrection Fest 2022 – Vuelta a la carga

Cinco días de celebración y reencuentros

Tras un año de pandemia, otro intento de normalidad con las condiciones que había en el momento; por fin a la tercera fue la vencida. Con cinco días de festival para festejar su 15º Aniversario, la organización hizo lo que estuvo en su mano para que fuera una vuelta al ruedo con mayúsculas. Este va a ser un verano lleno de festivales y conciertos, pero en esta ocasión jugamos en casa, en un recinto y un pueblo ya muy conocido por gente tanto de aquí como del otro lado del charco. Las expectativas son tan altas como las ganas de volver a reencontrarnos con esa gente que solo vemos en esta época del año y visitar de nuevo esos bares de Viveiro, que por tradición son parte ya de nuestro propio planning del festival. Contaros que me hubiera gustado ilustrar con el mismo tipo de fotos que las que os mostramos de HellFest, pero debido a la imposibilidad de conseguir pase de foso esperamos que las que sí se pudieron sacar, os devuelva y os traslade a lo que se vivió en esos días en la zona de la Mariña Lucense.



Miércoles por la tarde y la maquinaria se puso a funcionar. Llegamos para Onza y su fuertísimo hardcore. PEPO, vocalista de Desakato, puso a andar a todos los asistentes con este proyecto que se trae entre manos, si tenéis la oportunidad de verlos, no os los perdáis, altamente recomendable. Y de ahí en adelante fue una subida gradual de temperatura hasta llegar al plato fuerte. Quiero hacer una mención especial a Serrabulho, que se llevaron el premio a conseguir el circle pit más grande de todo el festival, su humor, su energía contagiosa y su cantidad de colchonetas consiguieron que tanto los que no los conocíamos como los que si, nos rindiéramos a sus pies con su peculiar visión del grindcore.



Bleed from Within, Alien Weaponry y Bullet for my Valentine fueron los siguientes en la lista, que acompañados de un público entregado y un sonido increíble, consiguieron que nos olvidaramos de que ese día solamente era la warm up. Solo con ver los vídeos que subieron Bleed from Within a sus redes, por ejemplo, es suficiente para saber de qué estamos hablando. Llega el plato fuerte de la noche con Deftones. Había diversidad de opiniones en el aire y sentimientos agridulces ya que mucha gente contaba con verlos en los propios días del festival y no en el añadido. También se respiraba mucho escepticismo, ya parte de la banda por motivos varios ni siquiera acudió. Llegó la hora que sus fans llevaban años esperando, de que por fin emitan su veredicto después de disfrutar del directo que ofrecieron, y tras contrastar distintas opiniones, la realidad es que los años pasan para todos y creer que van a sonar como eran en su momento álgido es esperar cosas poco reales. Ni nosotros somos los mismos que hace 15 años ni Chino Moreno tampoco, pero aún con todo diré que el concierto se salvó con muy buena nota.



Amanece un nuevo día en Viveiro en el que por fin podemos prepararnos realmente para lo que El Resu nos tiene para ofrecer, siendo una de las primeras cosas que nos encontramos es el cambio en los horarios debido a la cancelación de Spiritbox. Llegamos al recinto sabiendo que nos iba tocar lanzar una moneda al aire para decidir cuál será la banda que vamos a ver ya que los solapes no lo pusieron nada fácil desde luego. Vita Imana subió al escenario a la vez que nuestros amigos Wasted Wiltons. Aquí la que escribe sabe que los primeros son una gran banda con mucho que ofrecer, pero la decisión en este caso fue fácil. El soporte a bandas locales es parte importante en Epitaph Sea, y sobre todo si es como en este caso son amistades. Blaze Out y Chris Masuak & The Viveiro Wave Riders fueron los siguientes en hacer retumbar el Ritual y Desert Stage respectivamente. Siguiente solape importante de esa tarde de Jueves es el de Sepultura con otra banda también muy amiga nuestra como es el caso de True Mountains, que volviendo a lo que escribimos hace un momento, otra vez la decisión volvió a estar clara. El punk rock buenrollero de esta banda Viveirense es siempre y en todo momento una buena elección, tanto es así que fue una de las bandas en las que pudimos disfrutar de la presencia de los Resukids acompañándolos en el escenario, sin duda uno de los momentos más tiernos del día.



Durante unas horas nos libramos de solapes y las decisiones fueron muy fáciles de tomar. Adrift, con toda su tralla y repartiendo el tiempo entre Misconduct y Opeth llegamos al plato fuerte de la noche: Judas Priest en su 50º Aniversario por primera vez el MainStage de Resurrection Fest. Con una producción muy sorprendente, un sonido potente y una energía desbordante cerraron más de una boca. Halford se mueve en el escenario como si del salón de su casa se tratara y eso contagia al resto de la banda. Hicieron un repaso de sus temas más míticos mezclados con algunos del último disco Firepower y dieron una master class de porqué se merecen el respeto de todo el público seas o no amante de su heavy metal clásico. Ya no quedan muchos de esa vieja guardia y esperamos que aún nos queden muchos más momentos para disfrutar del Painkiller en directo. Último solape de la jornada con Dark Funeral y Me and That Man, y aunque ya tuve la oportunidad de disfrutar hacía nada de este proyecto de Nergal, decidí que tocaba repetir. A diferencia de la otra ocasión, en este bolo se podía apreciar a un Nergal más cómodo en el escenario y sin pelos en la lengua. Nada más acabar tocó retirarse aunque el último slot tenía muy buena pinta con Hamlet y Me Fritos and The Gimme Cheetos, las fuerzas empezaron a fallar y aún teníamos tres días más por delante.


Llegó el Viernes prometiendo ser una jornada tranquila, pero el primer spoiler de que se venía un día movidito fue el comunicado por parte de Korn y la organización del festival en el que notificaron que el concierto del Domingo cambiaría de hora para ser a las 16:00 por problemas con la logística de los vuelos por las obras en el aeropuerto. Noticia que pilló a todo el mundo por sorpresa pero que, faltando todavía dos días, tocaba centrarse en la planificación de lo que tocaba ver hoy, el cual había vuelto a cambiar debido a cancelaciones varias de las bandas que finalmente no estuvieron presentes en el festival. Una vez reajustado el cartel para lo se nos presentaba por delante, entré  para ver a los asturianos Totengott siendo su primera vez tocando para el público del Resurrection, no se dejaron nada en el tintero. Su doom oscuro cubrió por completo el día más caluroso del festival. Al contrario de la jornada anterior, esta se presentaba mucho más fluida a la hora de decidir. En este caso los siguientes fueron Caliban con su metal fresco y cargado de energía, seguidos de Thirteen Bled Promises y Jinjer, los cuales disfruté desde la terraza de la zona Pandemonium. Diré que es una zona muy cómoda para disfrutar de los conciertos tanto del Main Stage como del Chaos Stage sin ningún tipo de molestia. Antes de que acabara esta última, la cual resaltaré una vez más la increíble calidad vocal de Tatiana, fui buscando sitio para ver a Il Niño. Concierto cargado de feelings donde la media de edad pasaba de 35 años y con un público verdaderamente involucrado. Su mezcla de percusiones y su sonido noventero permanece intacto. He de decir que coincidieron en horas con El Altar del Holocausto, siendo el único solape de la jornada, pero que aún siendo una de mis bandas de escucha obligada, en un mes vuelvo a tener la oportunidad de disfrutar de ellos, lo que ayudó a tomar la decisión en ese momento. Tocó moverse antes de que finalizaran ya que los siguientes en salir a escena no eran ni más ni menos que Rise Against, que también era la primera vez que hacían presencia en el festival. Haciendo un repaso por sus ya tan conocidos temas como Prayer of the refugee , Ready to fall o Savior como cierre de un concierto para muchos inolvidable.



Como era evidente me quedé al concierto entero, lo que resultó para aquí la que escribe, tener que navegar contra corriente ante una marea de gente para poder llegar a la otra punta dónde se encontraba el Desert Stage con Celeste a punto de empezar. Otra banda que también estaba haciendo su primera aparición aquí. Su puesta en escena, su sonido tan particular pero envolvente hacen que si los conoces tengas claro que quieras asistir a su show, y si es la primera vez que los escuchas no plantees otra opción que no sea quedarte. Sabaton salía a escena, teniendo 30 minutos en los que nadie más tocaba, y aunque una cantidad importante de asistentes estaban acompañándolos coreando sus canciones y disfrutando de sus cañonazos, decidí irme al Ritual Stage para acompañar a la gente con la que estaba para disfrutar de lo que Lionheart venía a ofrecer. El Ritual Stage es el corazón y alma de este festival, gracias a él, a todo el hardcore y punk que pisó ese escenario, el Resurrection Fest cogió la fuerza para llegar a ser lo que es. La suerte no estuvo del lado de la organización y tuvieron que dar aviso de que por causas externas el concierto se retrasaba una hora. No pasa nada, se espera, porque sin duda esa espera mereció la pena. Finalmente sólo tuvo una duración de 30 minutos, en vez de la hora programada, pero fue la media hora más poderosa de toda la jornada sin comparación posible.  Quedaban Decapitated y Seek ‘em All para cerrar la noche, pero después de toda la adrenalina que tuvo este Viernes, toca recargar pilas.



Arranca el Sábado y viendo lo intenso que se espera el último día, decido tomármelo con algo de calma. Empiezo la jornada con Svalbard, con menos público del que considero que se merecían ya que la vocalista era todo genio y figura, ya que su actitud en el escenario sorprendió principalmente a quienes eran la primera vez que disfrutaban de su directo. Crossfaith en el Main y Planet of Zeus fueron las siguientes elecciones. Estos últimos se me escaparon las últimas veces que intenté verlos y digamos que más vale tarde que nunca ya que son unas bestias en el escenario. Temas como su conocido Loyal to the pack o A girl named Greed retumbaron en el Desert Stage. No demoré mucho una vez finalizado el concierto, ya que en el Chaos arrancaban los imponentes Moscow Death Brigade (los cuales tuvimos la oportunidad de entrevistarlos hace poco). Su música sin pelos en la lengua ayudó a soltar toda la adrenalina que quedaba en nuestros cuerpos, y la carpa tembló al ritmo the Brother & Sisterhood, solo añadir que los quiero siempre en mi equipo. Nos adentramos ya en la medianoche y Toundra salió a escena. Perfecto para bajar las pulsaciones antes de la bomba final y una banda sonora inigualable mientras aprovecho para cenar algo. Todo coge un halo idílico; el buen rollo que se respira en el ambiente es reconfortante, Toundra dando su show enlazando su música con el juego de luces es como si el tiempo por un rato pasara despacio y pudiéramos saborear cada minuto. Algo en lo que esta banda madrileña es más que experta. El gigante se acerca, como si de los tambores de Jumanji se tratara, Gojira sale a escena. Con su concierto exclusivo en España, estos franceses vinieron a ganarse el respeto de todos los asistentes y sin duda así fue, un público tremendamente entregado, que se dejó la voz coreando sus canciones y un fin de show con la Estreleira ondeando al fondo, consolidaron la creación de una bonita amistad.  Los encargados de cerrar esta cuarta jornada fueron Kontrust y Bulls on Parade, a los cuales ya no me quedaba energía para quedarme y el Domingo tocaba entrar temprano, más valía estar fresco porque sería un día largo.


Último día de esta edición sin igual del Resurrection Fest y empieza como un jarro de agua fría ya que Korn finalmente no puede actuar. Ciertas dificultades provocaron que la banda no pudiera hacer su aparición, y con comunicado incluído, tocaba digerirlo lo mejor posible. Pero no estaba todo perdido, quedaban muy buenas bandas que sí que acudieron a cumplir con su público y aunque la reestructuración de horarios se volvió algo loca, me siento satisfecha con la elección que hice. La primera de ellas fue algo después de las 16:00 con nuestra banda amiga Grima. Con Laura a bajo y voz y Facundo a la batería, son más que suficiente para que hasta el escenario se les haga pequeño. La fuerza de Facundo a la hora de petar con las baquetas y la increíble presencia de Laura deja entrever que les esperan cosas muy buenas y muy grandes a este dúo pontevedrés. Cambié un poco de aires y me quedé un rato a ver lo que hacían Golpe Radikal en el Ritual Stage, perfecto para hacer tiempo antes de que Electric Callboy hiciera su magia. Con sus pelucas, sus disfraces, su actitud desenfadada y esa mezcla de techno-metal, consiguieron que durante una hora nos olvidaramos de que la lluvía estaba empezando a querer amenazar. Poder disfrutar en directo de Pump it, Hypa Hypa o We got the moves como cierre, para mi ya fue suficiente como para compensar el Domingo, y vistas las caras de la gente al finalizar el show, estoy segura de que no fui la única.



Finalmente la lluvia hizo su aparición y un despliegue de chubasqueros de todo tipo y colores inundaron el festival, así que tanto quien me acompañaba como yo, decidimos aprovechar las ventajas de la zona Pandemonium y resguardarnos de la lluvia en lo que no empezaban los conciertos que realmente queríamos ver. Son ya las 19:30, y tras un cambio de escenario del Ritual al Main, Stick to your Guns hace su aparición para reventar el festival con su furia incontrolada, nos encendió con los temas más conocidos mezclados con los nuevos, medicina perfecta para echar toda la tensión fuera haciendo que el foso ardiera, y por si aún nos quedaba una pizca todavía, tras un descanso en el escenario principal, vuelve con una segunda oleada de estruendo de la mano de Heaven Shall Burn, siendo los únicos en este slot de una hora. No había lluvia que frene a Marcus y a la bestia en la que se convierte y a un público completamente entregado. Hoy no hay mucho lugar a titubeos a la hora de elegir qué ver, las zonas cubiertas eran pocas así que dejamos a Angelus Apátrida para otro momento y nos adentramos en las fauces de Knocked Loose y su hardcore sin piedad de nuevo en la carpa del Ritual Stage. Sus fans estaban desatados, se notaba que las ganas de disfrutar un bolo de este tipo eran tremendas, tanto que hasta Jessie Parnett, vocalista de Stick to your Guns no pudo evitar hacer una aparición fugaz en el escenario de estos chicos de Kentucky, el show se acababa pero sus temas seguían retumbando por todos lados de la carpa. Ya es bien entrada la noche, la lluvia casi no dió descansos y este último día ha sido el más exigente de todos sin lugar a duda. El cuerpo empezaba a pedir papas, pero al mismo tiempo de que las fuerzas empiezan a flojear, las luces del escenario principal se encendían. Bring me the Horizon nos llamaba a todos aquellos que todavía permanecemos en el recinto. Miro qué bandas faltan todavía por tocar y veo que My Sleeping Karma está para el cierre, así que intento forzar y me quedo un rato a ver el show que Bring me the Horizon nos habían preparado. Como era de suponer, no decepcionaron en absoluto, estaba siendo un concierto muy entretenido pero el cuerpo de servidora dijo basta y abandoné el barco a mitad de concierto, dejando también a My Sleeping Karma para otro momento. Pero gente que se quedó al concierto entero me comentó que hicieron un setlist en el que aún tocando algunos de los temas más nuevos, los míticos prevalecieron, haciéndole un pequeño cariño a esa gente que aguantó estoicamente.

Pues esto es lo que dió de sí Resurrection Fest 2022, una edición llena de luces y sombras, dónde quedó claro todo el esfuerzo y empeño de la gente realmente siente este festival y le tiene un cariño especial. Lo importante es que la maquinaria ha vuelto a funcionar, que la música en directo en la que bailamos con desconocidos, hacemos amistades nuevas y dejamos nuestras cuerdas vocales en el foso, ha vuelto. Y mientras esperamos a la edición de 2023, tenemos una larga lista de conciertos a lo largo del año para que la espera se haga más amena.