SonicBlast nos da la bienvenida


Tuve la oportunidad de asistir por primera vez en 2019 y conocer lo que no sabría que sería el último año de ese recinto tan especial. Fue como un “amor a primera vista” lo que me provocó esa primera experiencia, dejándome con un muy dulce sabor de boca por todo lo que me transmitió el festival. La gente, las bandas, el emplazamiento con la piscina, el ambiente que ahí se respiraba… Sin duda no necesité más para saber desde ese primer momento que el SONICBLAST se unía a mi lista de peregrinaje estival.

Pasaban los meses y todos los festivales iban enseñando la patita, pero desde esa esquinita de Portugal solo había silencio. Llegó 2020 y el silencio y la quietud se extendió por todo el mundo. Con la llegada de  2021 parecía que se venía un halo de esperanza y de vuelta a la «normalidad”, en el que Sonicblast da la gran sorpresa cambiando su ya tan conocido emplazamiento por uno nuevo más grande y en un entorno inmejorable. Desde la organización fueron compartiendo vídeos e imágenes en redes sociales de lo que nos íbamos a encontrar, a la vez que adelantaban parte del cartel y el diseño, como siempre, de la mano de Branca Studio.

Finalmente tocó esperar un año más para poder ver con nuestros propios ojos todo aquello, ya que todavía no era seguro celebrar este tipo de eventos por motivos sanitarios.

Pero por fin llegó. Llegó dando un golpe sobre la mesa y más fuerte que nunca, ya que tocaba celebrar su 10º aniversario. Y para ello contó con bandas del tamaño de Electric Wizard, Pentagram, o Stöner como ejemplos de cabezas de cartel que nos esperarían en Praia da Duna dos Caldeirões.

Jueves, primer y caluroso día de festival, pero no por ello flojo. Pudimos disfrutar de Devil and the Almighty Blues, el cual su nombre no los podía describir mejor y un spoiler perfecto de lo que sería ese día. Con Slomosa y Nebula para confirmarlo, y con cambios de aires de la mano de la psicodelia de King Buffalo o en el “viaje” en el que W.I.T.C.H. (We Intend To Cause Havoc) nos embarcó.

La tarde estaba transcurriendo bien, miraras a donde miraras veías a gente disfrutando de este momento que tanto se había hecho esperar. Tanto como esa espera que se olía en el ambiente a la espera de SLIFT, los cuales complacieron las expectativas de todxs lxs asistentes, o Stöner, que en mi caso particular fueron los “ganadores de la jornada” y los encargados de transportarnos al cálido desierto de California simplemente cerrando los ojos. Tenía muchas ganas de escuchar en directo este proyecto creado por Brant Bjork, Nick Oliveri y Ryan Güt, y la verdad que quedé muy satisfecha. Es cierto que admito que pierdo la imparcialidad ya que me declaro fan de Brant Bjork, y tener la oportunidad de verlo tan de cerca hace que todo suene mejor. No me quiero olvidar de Toxic Shock, que fueron como un chute de energía entre estos dos pesos pesados del Desert Rock.

La jornada del Viernes tenía nombre propio y ese era el de Electric Wizard. Vendiendo todo su merchandising en menos de una hora desde que se puso a la venta, no cabía duda de que eran los grandes deseados. Pero no nos olvidemos del resto de bandas que nos amenizaron como Pigs, Pigs, Pigs, Pigs, Pigs, Pigs, Pigs con su rock británico del cual por momentos su frontman recordaba al gran Freddie en sus gestos y movimientos, los conocidos Luna Vieja o en inicio de la oscuridad y el doom con Conan, Witch, los cuales dejaron boquiabierta aquí a la que escribe; o Moura, una de las bandas gallegas que participaron en esta edición, con un setlist compuesto de temas de su primer  y segundo disco, en los que nos trasladaron a su aura de misticismo y Meigas, fueron unos dignos teloneros de los ya mencionados Electric Wizard, que deleitaron a todxs los asistentes con sus temas más conocidos. Así fue que no entraba ni una aguja en el recinto, y que si tenías un buen sitio para disfrutar de los dos escenarios, merecía la pena aguantar las ganas de ir al baño lo máximo posible.

Ya en el último día y después de disfrutar de todo de lo que esta zona de Ancôra nos pudo ofrecer (sus playas, su comida y su hospitalidad), toca disfrutar de los últimos conciertos de esta tan esperada y deseada edición. A The Black Wizards ya tuve la oportunidad de verlas en el concierto de Mayo acompañando a Earthless y a MaidaVale, del cual tenéis una crónica disponible. Nuestras vecinas Bala hicieron lo suyo; hacer temblar la tierra con cada una de sus notas. Violeta a la batería y Anxela a la voz y guitarra fueron la mejor solución “anti-pereza” tras la hora de la comida. Ellas son las jefas y así lo dejaron claro, consiguiendo que una vez que acabaron, lxs asistentes que no las habían escuchado hasta ese momento se preguntaron qué fue esa bala que les acababa de atravesar el cerebro.

La jornada continuaba de manera tranquila, los platos fuertes estaban por llegar y se notaba un “ahorro de energía” en el ambiente. Llega el turno de Pentagram, y aunque ciertamente los acababa de ver hacía un par de meses, perderse el show que Bobby ofrece no es ni siquiera una opción, sin duda esta es una de esas bandas que apetece ver, por el buen rollo que transmiten y por lo divertido de sus conciertos. 1000mods sube al escenario y esa es otra de las bandas que personalmente tenía muchas ganas de ver, de los cuales también quise comprar uno de sus LPs y que también justo el que quería, voló rápidamente. My Sleeping Karma puso el punto de calma con sus proyecciones y su elaborado rock psicodélico, que fue el contrapunto perfecto justo antes de que Orange Goblin hiciera su aparición cargados de potencia y consiguiendo que nadie quedara sin moverse en todo el recinto. Sea el estilo que sea que te guste, Orange Goblin es una cita obligada para cualquiera, y en este caso dieron un chute de energía extra para Weedeater y Mr. Miyagui, que fueron los encargados de cerrar hasta el año que viene esta, como dije anteriormente, deseada y esperada edición.

Este festival es una experiencia muy especial, tanto si estuviste escapando del sol o disfrutando de una cerveza fresca. Delante del escenario dejándose envolver por la música o conociendo gente nueva. Es cierto que en esta nueva localización quedaron cosas que se podrían mejorar, pero lo bueno de las primeras veces es que, a parte de ser únicas, dan la oportunidad de saber en todo aquello que se puede mejorar, y yo desde luego tengo claro que quiero ser testigo de cómo sigue creciendo y mejorando .