Fumega Fest 2025: Doom y Psicodelia en un entorno magico

Este primer fin de semana de julio fue la fecha elegida para la primera edición del festival gallego

Nace un proyecto muy especial aquí en Galicia, efectivamente estamos hablando del Fumega Fest en un lugar tan especial como es O Parque do Pasatempo en Betanzos

Y sí, especial de verdad. Porque esta primera edición vino sin pedir permiso: vino a hacer ruido, a reivindicar la música en directo y a demostrar que el rock fluye por las venas en la gente de esta esquina de España.

Desde primera hora, el Pasatempo empezó a llenarse de camisetas negras, birras frías y ganas de marcha. El ambiente era el de las grandes citas, pero con ese punto cercano que hace que todo fluya sin postureos ni prisas. Aquí nadie venía a aparentar nada: se venía a sudar conciertos.

El primer día arrancó con Mano de Piedra, que asumieron el papel de abrir el festival a base de riffs densos y actitud, calentando motores y dejando claro desde el primer acorde que aquello no iba a ser música de fondo. Psychonaut elevaron la intensidad con un directo hipnótico y emocional, sumergiendo al público en una montaña rusa de potencia y atmósferas. Dvne descargaron uno de los conciertos más aplastantes del fin de semana, con un sonido mastodóntico que hizo temblar el Pasatempo, antes de que Monkey3 cerrasen la jornada con un viaje instrumental demoledor, lisérgico y perfectamente medido.

Ambos dias entre concierto y concierto, lejos de romper el ritmo, pudimos difrutar de una sesión de Dj que mantenía arriba los animos con el mas puro espíritu del festival: stoner, psicodelia y rock pesado sonando mientras el público comentaba el bolo anterior, recargaba fuerzas y seguía en modo Fumega sin desconectar ni un segundo.

El segundo día no bajó el pistón. Kalte Sonne abrieron fuego con un directo crudo y oscuro, ideal para volver a poner el cuerpo en tensión desde primera hora. Mohama Saz aportaron un cambio de textura con su psicodelia de tintes orientales, ofreciendo uno de los conciertos más singulares y sorprendentes del festival y demostrando que la variedad también tiene cabida cuando hay coherencia artística. Exxasens tomaron el relevo construyendo paisajes sonoros expansivos, elegantes y emocionales, envolviendo el parque en una atmósfera casi cinematográfica que sirvió de antesala perfecta para el cierre. Y Greenleaf se encargaron de poner el punto final como mandan los cánones: riffs gigantes, stoner rock musculoso y una comunión total con un público que ya estaba completamente entregado.

Con O Parque do Pasatempo rendido y el cansancio acumulado dibujando sonrisas sinceras, el Fumega Fest 2025 se despidió dejando una idea muy clara: aquí hay un proyecto sólido, con personalidad y con las cosas muy bien pensadas. Dos días de rock, comunidad y decibelios bien entendidos que confirman que el Fumega no ha venido de paso y nos deja con ganas de saber con que nos sorprenderán en su próxima edición.

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